Tomate de invernadero

TOMATES DE INVERNADERO: MULTIPLICA LA PRODUCCIÓN

De todos los cultivos de invernadero que existen, el tomate es el más notorio. Un cultivo caracterizado por su gran facultad de adaptación a diferentes sistemas, climas y estaciones, lo que le hace tener un valor diferencial en cuanto a producción, investigación y desarrollo.

Aunque la mayoría de su producción es a campo abierto, el cultivo de este fruto en invernaderos o túneles de plástico, va cobrando día a día mayor importancia, ya que hace posible poder suministrar frutos frescos y de calidad en los mercados locales e internacionales en cualquier época del año.

Su producción anual ha ido en aumento en los últimos tiempos, circunstancia que se explica por el mayor rendimiento por metro cuadrado que el tomate de invernadero tiene. Si cuenta con unas condiciones favorables, el tomate de invernadero puede llegar a alcanzar dos cosechas anuales, lo que proporciona una gran producción de frutos de calidad.

Variedades del tomate de invernadero

De todas las variedades de tomate de invernadero que existen, hemos hecho la siguiente selección según características comunes:

  • Tipo Beef. Plantas vigorosas hasta el 6º-7º ramillete, a partir del cual pierde bastante vigor coincidiendo con el engorde de los primeros ramilletes. Frutos de gran tamaño y poca consistencia. Producción precoz y agrupada.
  • Tipo Marmande. Plantas poco vigorosas que emiten de 4 a 6 ramilletes aprovechables. El fruto se caracteriza por su buen sabor y su forma acostillada, achatada y multilocular, que puede variar en función de la época de cultivo.
  • Tipo Cocktail. Plantas muy finas de crecimiento indeterminado. Frutos de peso comprendido entre 30 y 50 gramos, redondos, generalmente con 2 lóculos, sensibles al rajado y usados principalmente como adorno de platos.
  • Tipo Cereza (Cherry). Plantas vigorosas de crecimiento indeterminado. Frutos de pequeño tamaño y de piel fina con tendencia al rajado, que se agrupan en ramilletes de 15 a más de 50 frutos. Sabor dulce y agradable. Existen cultivares que presentan frutos rojos y amarillos. El objetivo de este producto es tener una producción que complete el ciclo anual.
  • Tipo Larga Vida. Tipo mayoritariamente cultivado en la provincia de Almería. La introducción de los genes Nor y Rin es la responsable de su larga vida, confiriéndole mayor consistencia y gran conservación de los frutos de cara a su comercialización, en detrimento del sabor. Generalmente se buscan frutos de calibres G, M o MM de superficie lisa y coloración uniforme anaranjada o roja.
  • Tipo Liso. Variedades cultivadas para mercado interior e Italia comercializadas en pintón y de menor vigor que las de tipo Larga vida.
  • Tipo Ramillete. Cada vez más presente en los mercados, resulta difícil definir qué tipo de tomate es ideal para ramillete, aunque generalmente se buscan las siguientes características: frutos de calibre M, de color rojo vivo, insertos en ramilletes en forma de raspa de pescado, etc.

Factores condicionantes del tomate de invernadero

Suelo

El tomate de invernadero tiene un mejor comportamiento en suelos con buen drenaje. Preferiblemente en suelos sueltos de textura silíceo-arcillosa y ricos en materia orgánica. Su tolerancia a la salinidad es hasta 3,5 dS/m en extracto saturado. Por encima de estos valores, su productividad se reduce considerablemente, pero la calidad del tomate se ve beneficiada. En cuanto al ph recomendable de los suelos, puede ir cambiando desde ligeramente ácidos, hasta levemente alcalinos cuando están enarenados.

Temperatura

La temperatura ideal para que el desarrollo del tomate sea óptimo, es de 20 a 30ºC durante el día y de 5 a 18ºC en período nocturno. Las temperaturas muy extremas, afectan al crecimiento, cuajado y producción de las plantas, aunque ya por debajo de los 15º pueden observarse problemas de crecimiento e inconvenientes con la polinización. Por el contrario, si la temperatura es superior a 35º, la polinización y la calidad del polen se ven reducidas.

Humedad relativa

El grado idóneo de humedad para los tomates de invernadero, está condicionado por la temperatura. La combinación de humedad relativa y temperatura, establece:

  • El estado de estrés que el cultivo tendrá que soportar, además de su capacidad de transpirar y crecer.
  • La cantidad de vapor de agua existente en la atmósfera del invernadero.
  • El déficit de presión de vapor (DPV).

La humedad relativa ideal, está entre un 60 y un 80%. Si es superior a esta cifra, correremos el riesgo de que se agriete el fruto o aparezcan enfermedades como hongos y bacterias. Por debajo del 60%, se produce estrés hídrico y es más complicada la fijación del polen al estigma de la flor.

Radiación

El tomate de invernadero puede necesitar de 8 a 16 horas de luz diarias. Si es menor, el cultivo puede sufrir dificultades en el proceso de floración y cuajado, un exceso de vegetación y su fruto puede ser de menor tamaño y peor calidad. En cambio, si la cantidad de luz es mayor que la cantidad aconsejada, pueden aparecer frutos deformes y el crecimiento del tomate puede detenerse.

FERTIRRIGACION Y SOLUCIÓN MADURACIÓN DFINNOVA

En los cultivos protegidos de tomate, el aporte de agua y gran parte de los nutrientes se realizan de forma generalizada mediante riego por goteo y va a ser en función del estado fenológico de la planta, así como del ambiente en que esta se desarrolla (tipo de suelo, condiciones climáticas, calidad del agua de riego, etc.).

En cultivo en suelo y en enarenado, el establecimiento del momento y volumen de riego vendrá dado básicamente por los siguientes parámetros:

  • Contenido de agua en el suelo.
  • Tipo de suelo (capacidad de campo, porcentaje de saturación).
  • Evapotranspiración del cultivo.
  • Eficacia de riego (uniformidad de caudal de los goteros).
  • Calidad del agua de riego (a peor calidad, mayores son los volúmenes de agua, ya que es necesario desplazar el frente de sales del bulbo de humedad).

En la práctica, en los enarenados de Almería la frecuencia de riego para un cultivo ya establecido es de 2-3 veces por semana en invierno, aumentando a 4-7 veces por semana en primavera-verano, con caudales de 2-3 litros por planta.

En cuanto a la nutrición, cabe destacar la importancia de la relación N/K a lo largo de todo el ciclo de cultivo, que suele ser de 1/1 desde el trasplante hasta la floración, cambiando hasta 1/2 e incluso 1/3 durante el período de recolección. En el cultivo del tomate en racimo, el papel del Potasio en la maduración del tomate es esencial, pudiéndose emplear en forma de Nitrato Potásico, Sulfato Potásico, Fosfato Monopotásico o mediante quelatos.

El Fósforo juega un papel relevante en las etapas de enraizamiento y floración, ya que es determinante sobre la formación de raíces y sobre el tamaño de las flores. En ocasiones se abusa de él, buscando un acortamiento de entrenudos en las épocas tempranas en las que la planta tiende a ahilarse. Durante el invierno, hay que aumentar el aporte de este elemento, así como de Magnesio, para evitar fuertes carencias por enfriamiento del suelo.

El Calcio es otro macroelemento fundamental en la nutrición del tomate para evitar la necrosis apical , ocasionado normalmente por la carencia o bloqueo del Calcio en terrenos generalmente salinos o por graves irregularidades en los riegos.
Entre los microelementos de mayor importancia en la nutrición del tomate, está el Hierro, que juega un papel primordial en la coloración de los frutos.

DFINNOVA plantea una serie  soluciones tecnológicas que te ayudarán como herramienta en la producción de frutos con mayor calidad ( grados Brix, pigmentación-coloración, firmeza, calidad de la piel…)
Crux y Draco, bajo un programa de aplicación consecutiva conseguiremos un mayor rendimiento, mejor cosecha y mayor calidad post-cosecha.

Crux : es una solución bioestimulante de aplicación radicular recomendada para favorecer los procesos de maduración y engorde de frutos.  Gracias a su tecnología AP garantiza una absorción efectiva y eficiente del agua y nutrientes con el menor gasto energético.

  • Activa la absorción y movilización del Potasio.
  • Mejora las propiedades químicas del suelo.
  • Desbloquea macronutrientes y micronutrientes.

DRACO: Bioestimulante de aplicación foliar de respuesta rápida (directo al floema) que refuerza naturalmente los procesos de maduración (regulación metabólica de metionina) resultando en una mejora importante de la calidad de fruta ( brix, pigmentos , vitaminas, etc.) sin inducir la maduración temprana.  Contiene la tecnología EUe®,  con ella conseguimos un aumento de absorción por hoja y favorece la translocación por el interior de lo vasos conductores hasta los órganos vegetales. (una acción inmediata)

  • Aceleración del proceso de maduración.
  • Activación de enzimas implicadas en la producción de ácidos grasos.
  • Favorece la biosíntesis de vitamina B1.

El programa de manejo de soluciones para la maduración de DFINNOVA, asegura un aporte de los elementos en cada fase del proceso. No induce la maduración, pero sí favorece la aceleración de la misma y facilita la precocidad de cosecha.

Ya sabes que En DFINNOVA tienes un equipo de especialistas cualificados que te ayudará al manejo de tu cultivo con nuestra amplia gama de soluciones tecnológicas que incluyen programas de nutrición completa y bioestimulación, para alcanzar los máximos rendimientos productivos.

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