EL MAÍZ, EL CEREAL MÁS PRODUCIDO DEL MUNDO

El maíz es el cereal que más se cultiva en el mundo. Su nombre, que significa “lo que sustenta la vida”, demuestra su gran importancia no solo en la alimentación mundial, sino como producto base con muchos usos, ya que está presente en gran variedad de alimentos y preparaciones, como alimento animal y en varias aplicaciones industriales, textiles, aceites y biocombustibles.

Existen distintas teorías que intentan explicar su origen, la más aceptada es que proviene del municipio de Coxcatlán, en el Valle de Tehuacán, en el centro de México.

Desde la antigüedad, el maíz además de ser un alimento esencial para distintas culturas, era considerado como un elemento “sagrado”, pues antes se decía que los dioses lo tomaron para formar al hombre. En la actualidad, el maíz cuenta con una gran cantidad de especies, siendo México el sitio con mayor diversificación, ya que en el país se pueden encontrar mazorcas de distintos tamaños, colores y formas.

El maíz es el cereal más producido en el mundo, por lo que se destaca de otros cultivos. En los últimos 50 años, la producción de este grano ha ido en aumento, convirtiéndose en el grano más importante del Planeta.

CARACTERÍSTICAS MORFOLÓGICAS

La planta del maíz es de porte robusto de fácil desarrollo y de producción anual.

Nombre común: Maíz
Nombre científico: Zeamays
Familia: Gramíneas
Género: Zea

Tallo
El tallo del maíz es de elevada longitud, pudiendo alcanzar hasta los 4 metros de altura. Es robusto, sin ramificaciones, simple y erecto. Por su aspecto recuerda al de una caña, no presenta entrenudos y si se realiza un corte transversal ofrece una médula esponjosa.

Hojas y raíces

Las hojas son lanceoladas, de gran tamaño, alternas, paralelinervias y muy largas. Sus extremos son muy afilados y cortantes. Se encuentran abrazadas al tallo y por el haz presenta vellosidades.Las raíces son fasciculadas y su misión es la de aportar un perfecto anclaje. En algunos casos sobresalen unos nudos de las raíces a nivel del suelo y suele ocurrir en aquellas raíces secundarias o adventicias.

Inflorescencia

El maíz es un cultivo que tiene inflorescencia monoica, con inflorescencia masculina y femenina separada dentro de la misma planta. La inflorescencia masculina presenta una panícula (llamada espigón o penacho) de coloración amarilla, que posee una cantidad muy elevada de polen (20 a 25 millones de granos). En cada florecilla que compone la panícula, hay tres estambres donde se desarrolla el polen.

Por su parte, la inflorescencia femenina marca un menor contenido en granos de polen, (de 800 a 1000 granos) y se forman en unas estructuras vegetativas denominadas espádices que se disponen de forma lateral.

CULTIVO

El cultivo del maíz requiere mucha humedad e hidratación, fundamentalmente cuando ya se han formado las espigas debido a su exposición al aire y a sus grandes superficies foliares. Esta intensidad del riego puede ir disminuyendo de intensidad una vez que los granos ya se han formado y están duros, dejando que el cultivo se seque. Hasta ese momento de formación y secado del grano, el maíz requiere de un buen aporte en nutrientes, una tierra bien abonada, profunda, fértil, muy bien aireada y rica en humus.

La época de siembra del maíz ideal es desde abril hasta principios de junio. El maíz no se siembra en semillero, sino mediante la siembra directa. La técnica de sembrado es la conocida como “a golpes”, con unos hoyos de unos 3 centímetros de profundidad.

En cada hoyo se depositan dos o tres semillas. Es conveniente dejar un espacio entre matas, para evitar una polinización cruzada; en la elección del lugar ideal para plantar, aunque es lo usual en este tipo de cultivos hacerlo en hileras, lo mejor es hacerlo en bloques, dejando 35 cm de separación entre plantas. Ya hemos comentado que la razón de estos espacios es eludir el riesgo de polinización, entre otras cosas porque el maíz se poliniza cuando hay viento.

CLIMA Y SUELO

La temperatura ideal para el maíz está entre 25 y 30ºC. Necesita una incidencia solar importante, por lo que en climas húmedos su rendimiento final es sensiblemente menor. Para que se produzca la germinación en la semilla la temperatura debe situarse entre los 15 a 20ºC.

Llega a soportar temperaturas mínimas de hasta 8ºC y a partir de los 30ºC pueden aparecer problemas serios debido a mala absorción de nutrientes minerales y agua. Para la fructificación se requieren temperaturas de 20 a 32ºC. En cuanto a las lluvias, son muy necesarias en periodos de crecimiento en unos contenidos de 40 a 65 cm. Y si hablamos del riego que demanda, es un cultivo exigente en agua en el orden de unos 5 mm al día. Los riegos pueden realizarse por aspersión y a manta. El riego más empleado últimamente es el riego por aspersión.

Las necesidades hídricas van variando a lo largo del cultivo:

  • Nacimiento: se requiere menos cantidad de agua pero manteniendo una humedad constante.
  • Crecimiento vegetativo: es cuando más cantidad de agua se requiere y se recomienda dar un riego unos 10 a 15 días antes de la floración.
  • Fase de floración: es el periodo más crítico porque de ella va a depender el cuajado y la cantidad de producción obtenida por lo que se aconsejan riegos que mantengan la humedad y permita una eficaz polinización y cuajado.
  • Engrosamiento y maduración de la mazorca: se debe disminuir la cantidad de agua aplicada.

El maíz se adapta muy bien a todos tipos de suelo, pero los que tienen un pH entre 6 a 7 son a los que mejor se adaptan. También requieren suelos profundos, ricos en materia orgánica, con buena circulación del drenaje para no producir encharques que originen asfixia radicular.

SIEMBRA

En cuanto al terreno, se recomienda efectuar una labor de arado al terreno con grada para que el terreno quede suelto y sea capaz de tener ciertas capacidad de captación de agua sin encharcamientos. El objetivo es que el terreno quede esponjoso, sobre todo la capa superficial donde se va a producir la siembra.

También es aconsejable realizar labores con arado de vertedera con una profundidad de labor de 30 a 40 cm. En las operaciones de labrado los terrenos deben quedar limpios de rastrojos y cualquier restos de plantas.

La siembra tiene lugar cuando la temperatura del suelo alcance un valor de 12ºC. Se siembra a una profundidad de 5cm. La siembra se puede realizar a golpes, en llano o a surcos. La separación de las líneas de 0.8 a 1 m y la separación entre los golpes de 20 a 25 cm. La siembra se realiza por el mes de abril. Antes de efectuar la siembra se seleccionan aquellas semillas resistentes a enfermedades, virosis y plagas.

FERTILIZACIÓN

Una adecuada fertilización del maíz, requiere un abonado de suelo rico en P y K . En cantidades de 0.3 kg de P en 100 Kg de abonado. Sobre todo cuando la planta atraviesa por su época de crecimiento vegetativo, es muy importante también un aporte de nitrógeno en mayor cantidad.
El abonado estará condicionado a la zona en que se produzca cada cultivo. No obstante, se aplica un abonado muy flojo en la primera época de desarrollo de la planta hasta que la planta tenga un número de hojas de 6 a 8.
A partir de entonces, se recomienda:

  • N : 82% ( abonado nitrogenado ).
  • P2O5 : 70% (abonado fosforado ).
  • K2O: 92% ( abonado en potasa )

Durante la formación del grano de la mazorca los abonados deben de ser mínimos.
Se deben de realizar para el cultivo de maíz un abonado de fondo en cantidades de 825Kg/ha durante las labores de cultivo.
Los abonados de cobertera son aquellos que se realizan cuando aparecen las primeras hojas de la planta y los más utilizados son:

  • Nitrato amónico de calcio. 500 kg/ha
  • Urea. 295kg/ha
  • Solución nitrogenada. 525kg/ha.

Es importante realizar un abonado ajustándose a las necesidades presentadas por la planta. Por ejemplo, la cantidad de Nitrógeno a aplicar depende de las necesidades de producción que se deseen alcanzar así como el tipo de textura del suelo. La cantidad aplicad va desde 20 a 30 Kg de N por ha.
Un déficit de N puede afectar a la calidad del cultivo. Los síntomas se ven más reflejados en aquellos órganos fotosintéticos, las hojas, que aparecen con coloraciones amarillentas sobre los ápices y se van extendiendo a lo largo de todo el nervio. Las mazorcas aparecen sin granos en las puntas. Las dosis de Fósforo dependen igualmente del tipo de suelo presente ya sea rojo, amarillo o suelos negros. El fósforo da vigor a las raíces. Su déficit afecta a la fecundación y el grano no se desarrolla bien.
Se aconseja aplicar una cantidad de Potasio superior a 80-100 ppm en caso de suelos arenosos y para suelos arcillosos las dosis son más elevadas de 135-160 ppm. La deficiencia de potasio hace a la planta muy sensible a ataques de hongos y su porte es débil, ya que la raíz se ve muy afectada. Las mazorcas no granan en las puntas.

Elementos como el magnesio (Mg), el Azufre (S), el Molibdeno (Mo) y el Cinc (Zn) son nutrientes que pueden aparecer en forma deficiente o en exceso en la planta.

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