LA PATATA, VARIEDAD EN LA TIERRA Y EN LA MESA

En este artículo vamos a hablaros de todo lo relacionado con el cultivo de la patata. Una planta perteneciente a la familia Solanaceae, cuyo nombre científico es Solanum tuberosum.

Recorrido histórico

Históricamente, su cultivo se originó en la cordillera andina, donde evolucionó y se cruzó con otras plantas silvestres del mismo género, presentando una gran variabilidad. Llega a Europa en el siglo XVI por dos vías diferentes: a través de España hacia 1570 y a través de las Islas Británicas entre 1588 y 1593, desde donde se expandió por toda Europa. El desarrollo de su cultivo comienza en el siglo XVIII, a partir de producciones marginales y va creciendo progresivamente, para adquirir cierta importancia transcurridos unos 200 años.

La planta de la patata

La patata es un cultivo de zona templada, que no rinde adecuadamente con bajas temperaturas. La patata necesita zonas de regadío, llegando a los 4.750-5.600 m3/ha. En cuanto al suelo, prefiere las condiciones de pH ligeramente ácidos (5,5-7), tolerando suelos muy ácidos.

La patata es una planta herbácea, vivaz, dicotiledónea, provista de un sistema aéreo y otro subterráneo de naturaleza rizomatosa del cual se originan los tubérculos. Sus raíces son fibrosas, muy ramificadas, finas y largas y tienen un poder muy débil de penetración, por eso solo adquieren un buen desarrollo en un suelo mullido. Los rizomas (tallos subterráneos de los que surgen las raíces adventicias) producen unos hinchamientos denominados tubérculos, que pueden ser ovales o redondeados y son los órganos comestibles de la patata. Están formados por tejido parenquimático, donde se acumulan las reservas de almidón. En las axilas del tubérculo se sitúan las yemas de crecimiento llamadas “ojos”, dispuestas en espiral sobre la superficie del tubérculo. Sus tallos son aéreos, gruesos, fuertes y angulosos, siendo al principio erguidos y con el tiempo se van extendiendo hacia el suelo. Son de color verde pardo debido a los pigmentos antociámicos asociados a la clorofila y se originan en la yerma del tubérculo, siendo su altura variable entre 0.5 y 1 metro. En cuanto a sus hojas, son compuestas, imparpinnadas y con foliolos primarios, secundarios e intercalares. La nerviación de las hojas es reticulada, con una densidad mayor en los nervios y en los bordes del limbo. Las inflorescencias son cimosas, están situadas en la extremidad del tallo y sostenidas por un escapo floral. Es una planta autógama, siendo su androesterilidad muy frecuente, a causa del aborto de los estambres o del polen según las condiciones climáticas. Las flores tienen la corola rotácea gamopétala de color blanco, rosado, violeta… Por último, sus frutos son en forma de baya redondeada de color verde de 1 a 3 cm de diámetro y se tornan amarillos al madurar.

Alimento fundamental

Actualmente, debido a su versatilidad como ingrediente, la patata constituye un alimento fundamental en la dieta del hombre. Además, se emplea con otros dos objetivos secundarios: como planta forrajera e industrial suministradora de alimento para el ganado y como materia prima para la industria del almidón y del alcohol.

China es el mayor productor de patata en el mundo, seguido por Rusia, India, Estados Unidos y Ucrania.

Multitud de variedades

La patata tiene diferentes variedades en el mercado, dependiendo del destino de la producción. Actualmente existe poca variabilidad, debido a que la multiplicación es vegetativa.

La clasificación se realiza según las distintas características de la patata: color de la “carne”, forma del tubérculo, aptitudes culinarias, número de “ojos”, color y textura de la piel, características de los brotes y de la parte aérea, productividad, precocidad de la brotación, tuberización y cosecha, resistencia a plagas y enfermedades…

Dependiendo de estos factores, en este cuadro encontramos las siguientes variedades:

 

VARIEDAD COLOR
PIEL
COLOR
CARNE
TEXTURA
PIEL
YEMAS FORMA
AGRIA AM AM LISA HU CLA
BARTINA RO BL LISA SH CLA
BIMONDA RO BL LISA SH CLA
CANTATE AM AM LISA SH CLA
FABULA BL AM RUGOSA SH OA
FRISIA BL BL LISA SH R
INCA BL AM LISA SH OA
MAYKA AM AM RUGOSA SU CLA
MONDIAL BL AM LISA SU CLA
NICOLA AM AM LISA SH OAP
OBELIX BL AM RUGOSA SU CLA
SPUNTA AM AM RUGOSA BSH CLA
XANTIA BL BL LISA SU RI

 

COLOR PIEL Y CARNE:

BL = BLANCA

AM = AMARILLA

RO = ROJA

YEMAS

BSU = BLANCO SUPERFICIAL

BSH = BLANCO SEMIHUNDIDO

SH = SEMIHUNDIDO

FORMA:

CLA = CILÍNDRICA ALARGADA

CLP = CILÍNDRICA PLANA

OA = OVAL ALARGADA

OAP = OVAL APLANADA

OI = OVAL IRREGULAR

RI = REDONDA IRREGULAR

R = REDONDA

Criterio agronómico más utilizado

A la hora de realizar la clasificación de variedades, el criterio agronómico más utilizado es el ciclo de cultivo. Un criterio que puede abarcar de los noventa a los doscientos días:

Variedades precoces (ciclo de noventa días)

  • De carne blanca: Royal Kidney, Etoile du Leon, Olinda.
  • De carne amarilla: Palogán, Sirtema, Violla, Ostara, Jaerta, Atica, Duquesa, Belle de Fontanay.

Variedades semitempranas (con ciclo entre noventa y ciento veinte días)

  • De carne blanca: Arran-Banner, Kennebec, King Edward, Red Pontiac.
  • De carne amarilla: Bintje, Belladona, Achat, Aura, Claustar, Spunta.

Variedades semitardías (con ciclo entre ciento veinte y ciento cincuenta días)

  • De carne blanca: Olalla, Turia, Gelda, Majestic.
  • De carne amarilla: Gineke, Claudia, Desirée, Heida.

Variedades tardías (con ciclo entre ciento cincuenta y doscientos días)

  • De carne blanca: Víctor, Up-to-date
  • De carne amarilla: Álava, Alfa, Goya, Sergen.

Cultivo, suelo y agua

Las raíces de planta de la patata normalmente no miden más de 60 cm. de largo. Mientras el crecimiento de las raíces ocurre con temperaturas entre 10 y 35ºC, el desarrollo más activo tendrá lugar a temperaturas entre 15 y 20ºC. 

El crecimiento del follaje ocurre a temperaturas entre los 7 y 30ºC, pero la temperatura óptima está entre 20 y 25ºC.

Los suelos fríos favorecen la iniciación de tubérculos y en mayor cantidad. La temperatura óptima para la iniciación de tubérculos está entre los 15 y 20ºC. Bajo estas condiciones, la planta tendrá estolones y brotes cortos. En las variedades tardías, los días más largos retrasan la iniciación de tubérculos y fomentan el desarrollo de estolones y brotes.

Suelen plantarse en una amplia gama de suelos, que varían de arenosos a arcillosos. Un suelo ideal para patata tendrá buena estructura, con buen drenaje para la ventilación de las raíces y el desarrollo de los tubérculos con un mínimo de infestación de enfermedades. 

Las patatas prefieren suelos de pH 5,5 a 7,0 y de baja salinidad. No obstante, en la práctica se cultivan patata en suelos con pH de 4,5 a 8,5, con consecuencias para la disponibilidad de ciertos nutrientes. Los pHs extremos se deben de ajustar donde sea posible. En condiciones de pHs por encima de 7,5, la disponibilidad de nutrientes, sobre todo fósforo y micronutrientes, puede reducirse, a pesar de que las cantidades totales de estos elementos en el suelo son grandes.

En cuanto al agua, una variación de un 10% en la humedad del suelo puede ser crítica. Por esa razón, bajo sistemas de riego por goteo, la cinta debe colocarse en la cima del camellón.

La gestión del follaje es también crítico para un aprovechamiento eficaz del agua. Los agricultores de zonas de altas temperaturas tienen que asegurar que el follaje crezca rápido y cubra el suelo para reducir al mínimo la pérdida de agua por evaporación de la superficie del suelo.

Fertilización

Es imprescindible realizar una correcta fertilización para las patatas, conociendo cuáles son sus necesidades y cuál es el mejor abono para ellas. Solo así conseguiremos corregir las carencias que pueda tener.

Fósforo: Juega un papel fundamental para un desarrollo precoz de raíces y brotes, proporcionando energía para procesos en las plantas como absorción y transporte de iones. Un aporte adecuado de Fósforo, asegura que se formarán una cantidad óptima de tubérculos. Aplicado poco antes de iniciarse los tubérculos, el fósforo foliar aumentará su número total.

Nitrógeno: Proporciona una alta producción, incentivando el crecimiento y asegurando una máxima producción fotosintética en las hojas. Es muy importante consumirse durante la formación del follaje y luego durante el crecimiento de los tubérculos, asegurando una actividad fotosintética óptima en las hojas. La fertilización nitrogenada en una fase precoz del desarrollo, dará un buen tamaño de la masa foliar. Posteriormente, el nitrógeno ayuda a mantener el verdor del follaje y a optimizar la producción. 

Calcio: es un componente clave en las paredes celulares, que aporta una estructura fuerte y asegura una buena estabilidad celular. El calcio es crítico durante la mitosis y la expansión posterior y por eso es esencial antes de y durante la fase rápida de crecimiento del tubérculo. Es muy eficaz reduciendo el estrés por calor estival y reduciendo la marchitez y el daño foliar.

Potasio: El potasio aumenta la calidad de la patata, pudiendo alcanzar una mayor homogeneidad en el tamaño, así como una mejora en el almacenamiento de las mismas y un mejor sabor.

Azufre: El mejor efecto del azufre se consigue al aplicarlo en una forma fácilmente disponible al sembrar. Los síntomas de deficiencias de azufre se parecen mucho a los del nitrógeno, es decir, entre otros síntomas, el follaje se vuelve un amarillo pálido y su tamaño disminuye.

Magnesio: su carencia se manifiesta por un amarillamiento entre las nerviaduras de las hojas y, en casos graves, por su muerte o agostamiento.

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