EL AJO: ALTERNATIVAS Y POSIBILIDADES DE CULTIVO

El ajo (Allium sativum L) es una hortaliza que pertenece a la familia de las Aliáceas (Liliáceas). Además de esto, es un ingrediente esencial en la cocina mediterránea, por lo que su idoneidad como cultivo no queda en entredicho. Si plantas cultivo, siempre habrá alguien que te lo compre.

Pero más allá de todo esto, vamos a hablar de sus características como cultivo y sus necesidades nutritivas.

Coge lápiz y papel, porque empezamos.

CARACTERÍSTICAS DEL AJO

Se trata de una planta originaria de Europa, con carácter bienal y cuya floración se produce en el segundo año.

Tiene una raíz bulbosa, compuesta por unos 8 bulbillos. A esta raíz se la conoce comúnmente como “cabeza de ajo”. Esta cabeza de ajo es lo que se consume. Tiene un sabor fuerte y picante.

Podemos afirmar que no existen auténticas variedades en el mercado, sino más bien ecotipos. En España se consumen mayoritariamente dos de ellos: el ajo blanco y el ajo morado.

  • El ecotipo blanco es más apreciado en el mercado interior y el morado es el clásico de exportación. También se suele considerar al ajo blanco como de cultivo en regadío y el morado de secano (en nuestro país no suelen darse explotaciones en secano debido al bajo rendimiento).

Por tanto, y resumiendo, los tipos de ajo que solemos encontrar en el mercado y de los que trataremos en este artículo son los siguientes:

Variedades

En España se cultiva ajo blanco, de buena productividad y conservación, ajo violeta y ajo morado, que es el que mejor se conserva.

EL CULTIVO DEL AJO

Como con todo cultivo, hay que tener en cuenta algunas de las características principales. Vamos a ver lo que necesitas saber sobre el cultivo del ajo.

El ajo es una planta muy rústica que prospera en la mayoría de los climas, aunque prefiere los templados y poco sujetos a cambios bruscos. En España se da bien en todas las regiones.

Su mejor desarrollo lo consigue en zonas de días largos, donde la duración de la luz solar pase de las 10 horas diarias, sobre todo durante la formación del bulbo.

El bulbo que forma tiene un número variable de dientes, que utilizaremos para plantar si queremos hacer ajo seco. Para hacer esta siembra la cabeza se desgrana y se separan todos los dientes.

La siembra se realiza durante el inicio del invierno, de diciembre a enero, aunque en algunos lugares se siembra incluso a finales del otoño, pero nunca debe hacerse en una tierra embarrada por las lluvias.

En los terrenos más secos colocaremos la simiente, es decir, los dientes, en el fondo de los surcos (separados unos 50 cm entre ellos) y en los húmedos, sobre el caballón (formando una fila en la cumbre) o una a cada lado del mismo. Una siembra adecuada estaría entre 10 a 15 dientes por metro y su profundidad de 3 a 5 cm, siempre con la punta hacia arriba. Cada diente se coloca a 15 cm del otro y cada fila de dientes se separa lo suficiente para que nos entre la herramienta de desbroce que tengamos. Además, la distancia entre filas debe ser de 25 cm como mínimo para asegurar una aireación suficiente y evitar problemas de hongos.

Si lo que queremos cultivar son ajos tiernos, plantaremos la cabeza entera, sin eliminar de ella las pieles protectoras de cada diente. Las pondremos a un palmo de distancia unas de otras. Algunos agricultores plantan la cabeza dejándola a la vista, semienterrada, tapándola cuando han crecido algo las primeras hojas.

Pocos riegos

Suele darse un riego antes de plantar. Si la primavera es lluviosa, se comportará como un cultivo de secano hasta abril, fechas en las que debido a las mayores temperaturas será necesario dar un segundo riego, y tal vez otro en mayo.

Al ajo le molestan las temperaturas altas en la etapa de formación de hojas, desarrollándose estas de forma negativa si superamos los 16 °C; por otro lado, paraliza su crecimiento por debajo de 0 °C. Es por tanto una hortaliza adecuada para su cultivo en pleno invierno.

Podemos resumir sus características de la siguiente forma:

  •   Es una planta rústica que no teme al frío, aunque sí a las heladas muy intensas.
  •   Es bastante exigente con el agua en fechas determinadas, como la germinación, el encabezado y la formación de bulbo.
  •   No tolera bien las tierras de cultivo muy húmedas y pesadas.
  •   No requiere labores profundas, aunque sí una tierra fina en la parte superficial.
  •   Es un cultivo que necesita rotación con otros cultivos y no debería repetir año con cultivos de la misma familia, como la cebolla o los puerros.

Recuerda que para un mejor rendimiento del cultivo del ajo es muy aconsejable contar con un buen plan de abonado. En cada etapa de crecimiento tu cultivo tendrá unas necesidades u otras, por lo que te recomendamos contar con la ayuda de profesionales cualificados que te apoyen en cada fase de nutrición. En DFINNOVA contamos con un equipo especialista que te ayudará en todo lo que necesites en lo que respecta a tu estrategia de fertilización, así como también tienes a tu disposición nuestra amplia gama de fertilizantes con los nutrientes que harán que puedas sacarle el máximo partido a tu producción.

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